Construyendo La Historia De Un Pueblo Con Gran Historia

CONVENCIDO DE QUE LA HISTORIA LA HACEMOS TODOS, A PARTIR DE HOY ABRIREMOS UN ESPACIO A LA CONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA DE PUEBLO YAQUI, PARA QUE DESDE DONDE NOS ENCONTREMOS QUIENES GUARDAMOS EL CARIÑO “AL PEDACITO”, COMO DICE DOÑA LIDIA SALAZAR DE PONCE, PODAMOS DEJAR COMO LEGADO A FUTURAS GENERACIONES EL CONOCIMIENTO DE SU PROPIA HISTORIA.

ESTA TAREA LA HEMOS POSTERGADO MUCHOS Y POR MUCHO TIEMPO. ALGUNOS,INCLUSO, QUE QUISIERON ESCRIBIRLA SON PARTE YA DE LA PROPIA HISTORIA DE ESTE NUESTRO PUEBLO, QUE TANTOS HIJOS TIENE EN MUCHAS CIUDADES DE LA FRONTERA CON ESTADOS UNIDOS, EN ESTADOS DIVERSOS DE LA REPÚBLICA MEXICANA, OTROS MAS EN ESTADOS DE LA UNIÓN AMERICANA Y TAL VEZ DE EUROPA.

EN LA MEMORIA COLECTIVA QUEDAN LOS NOMBRES DE LOS PIONEROS DE ESTAS TIERRAS Y DE AQUELLOS QUE COMO DON “ FITO RIVERA”, SE LLEVARON MUCHO QUE CONTAR Y QUE ESCRIBIR , O COMO AQUELLOS QUE HOY ESTÁN POSTRADOS COMO DON RAFAEL LERMA LIMÓN, EL QUE MUCH0S HECHOS NARRO “DESDE EL CORAZÓN DEL VALLE DEL YAQUI”.

ES UNA INVITACIÓN A QUE NARREMOS LA HISTORIA QUE VIVIMOS, QUE NOS CONTARON NUESTROS ABUELOS, PADRES O AMIGOS, ENVIARLA AL CORREO licponce1962@hotmail.com PARA INTEGRARLA Y HACER UN DOCUMENTO PARA LA HERENCIA CULTURAL DE NUESTRO PUEBLO.

SERA ENTONCES NUESTRA HISTORIA…PARA LA HISTORIA DE PUEBLO YAQUI, CAJEME, SONORA, CON LA FIDELIDAD DE FUENTE EN CADA COMENTARIO, FOTOGRAFÍA O DOCUMENTO… Y SOBRE TODO CON EL CALOR Y APRECIO DE UN AMIGO DE TODOS: LIC. JORGE ALBERTO PONCE SALAZAR.



8 ago 2010

VERANO EN EL VALLE

VERANO EN EL VALLE DEL YAQUI



Jorge A. Ponce Salazar


El mes de Julio rompe con la vida ordinaria y tolerable, que permite cumplir-entre otras tareas- con la actividad escolar en el nivel satisfactorio que cada escuela, cada profesor, cada alumno, familia y autoridad educativa se prepara para hacerlo.

Los tiempos en el Valle han cambiado e impactado a las escuelas donde antes se estudiaba mañana y tarde, con el sólo fresco del aire campirano, juegos permanentes en los patios y constante juegos de básquet y voli bol en las canchas, donde los propios maestros hacían sus equipos para jugar una "reta" a sus alumnos o integrarse a los equipos que amigablemente jugaban, apostando el refresco en la caseta, con sabor a dulce victoria.


Hoy los patios están sucios, llenos de piedras y sin rastro de que se hubiera instalado una portería de madera, fierro, ladrillo o botellas; ni tampoco huellas del constante correr alegre de los niños, que raspaban sus rodillas y rompían sus pantalones, a los que ponían un pedazo de tela que duraba todo lo que la necesidad familiar así lo exigiera.


Las canchas no mantienen el repintado de los límites del juego, que regulaban lo que queríamos practicar, sin ser llamados o regañados por un maestro, ni por tener la obligación de cumplir un objetivo escolar, sino que nuestra ansiedad estaba llena de lo humano, ante la necesidad natural del ejercicio físico, gustoso por demostrar que se puede, aunque pocos conocíamos con profundidad las reglas.




El fútbol Soccer por su rudeza era poco practicado por algunos jóvenes que preferían lucirse en el básquet y el voli bol, donde cuidaban mejor sus apellidos, incursionando eventualmente en el beis bol y atletismo, donde el grueso de los jóvenes procedíamos de familias que vivían del trabajo de la tierra y con poca fortuna social, que sentíamos que podíamos conquistar la gloria si corríamos fuerte, metíamos goles, más carreras sobre el plato o vencíamos la mejor marca regional en los 100 metros.


Más allá de la escuela y dentro de las canchas y campos deportivos, nuestra memoria grabó para siempre los nombres de profesores como Sigifredo Valenzuela, Rubén Olea y Manuel López, que compartieron sus aprendizajes deportivos y sobre todo su Don de gente humilde, su ser de maestro respetuoso y respetado.

Nuestros maestros de primaria y secundaria (no había preparatoria) eran respetables y de respeto, por que vivieron su vocación de ser docente en conciencia plena de que el maestro enseña mejor con el ejemplo, como formadores de generaciones a las que les cumplieron con creces y que mucho tienen que agradecerles el nunca haber dudado que eran una autoridad, ante el desarrollo de la niñez y la juventud que se dobla o se forja para siempre con equilibrio, orden disciplina, iniciativa, respeto a sus semejantes y al medio; con valores personales firmes que lo harán un gran hombre y excelente mujer.

Actualmente no es posible decir que alguien que no respeta a los mayores o a su medio ambiente es un niño o joven falto de escuela, porque hasta el sexo femenino estudioso es parte de la comunicación agresiva y uso de un lenguaje muy florido que, en la calle, la escuela, la cancha, centro recreativo, el antro y hasta en el seno de algunas familias, se manifiesta tan naturalmente que ya no asusta a nadie.





La situaciones, sin embargo, no son originadas en el ser infantil y juvenil, porque unos y otros sólo responden al desarrollo imitativo del ser humano, de manera tal que los adultos con cierto tipo de prácticas poco integradoras de la familia y con la actitud permisiva e inconsciente, hemos entregado a nuestros vástagos a las influencias de un sistema de tecnologías de la información y la comunicación, que han contribuido para separar, atomizar el núcleo familiar, con una renuncia tácita a cumplir con su deber, dando la formación básica y fundamentada en valores a sus hijos.

En la gente del valle se observa una actitud de indiferencia, de impotencia y coraje guardado, ante las condiciones eternas del vivir de la nada, vivir para subsistir, sin esperar mayor futuro que el aventurar en la ilegalidad, sea con licencia para hacerlo, como es el caso de la incorporación a diferentes policías; sea de manera ilegal, a través del cruce de las fronteras con estados unidos llevando droga o seres humanos; la integración al crimen organizado y en el mejor de los casos, sumándose a las nuevas castas políticas que usufructúan con los dineros públicos, en espacios cada vez más invadidos por la clase económica, ante una crisis estructural que les ha llevado a entender que con el dinero público se pueden hacer negocios para llenar vacíos que un sistema económico no va a dar, ante la prioridad del sentido de la ganancia creciente y cada vez más concentrada en unos cuantos, haciéndonos recordar al viejo Marx cuando hablaba de lo peligroso que es el hecho de que el poder económico detentara también el poder político, porque ello agudizaría la injusticia de un sistema y ensancharía la brecha entre los pobres y ricos.

La realidad del país y del Estado de Sonora muestra los abismos en políticas de salarios, porque mientras que Diputados y funcionarios de gobierno ganan cientos de miles de pesos, los que verdaderamente trabajan viven con salarios que no alcanzan para el comer bien, vestir con honradez, costear gastos de educación y mucho menos pasear con la familia. Contradictoriamente somos el país que tiene al hombre más rico del mundo (Carlos Slim), con recursos naturales inmensos, evidenciando la causa fundamental de la pobreza: la mala distribución de la riqueza, sin dejar de agregar los daños causados por los gobiernos paternalistas y partidos políticos demagógicos, populistas y pragmáticos, cuyo fin único es el poder político y no el que madure la sociedad; por ello han fallado los proyectos como los ejidos agrícolas, unión de cañeros, ganaderos, cooperativistas pesqueros, entre muchos otros sectores que han terminado por cumplir con el principio cíclico de la historia, reciclando expropiación-usufructuo-venta-pauperización-latifundio-propiedad privada-expropiación, etc.

El valle guarda, en tal sentido, recuerdos de figuras locales como Pascual Ayón, Homobono Briseño, Emeterio Ochoa, Pancho Ochoa,Viviano Alatorre, Manuel Verduzco, Daniel Verduzco, Fortino Cázares, que desde sus ideas de la integración como comunidad rural, comparten glorias con Don Julio Soltero, Gonzalo Murrieta, Felipe Cabrera,Joel Pacheco, Felipe "el Pon" Gil, Gilberto Leyva, Chuy Leyva, Jorge Mendívil, Ramón Rivera y otros que promovieron el comercio,

la ganadería, agricultura, con iniciativas creadoras de empleos, a los que se sumarán hombres de la misma talla, con épocas diferentes, como fue el caso de Don Urbano Covarrubias, y Paquito Borbón que, en el comercio han dejado su huella imborrable, acompañados en algunos años por la familia Luzanilla y Miguel Angel Jiménez, honrados en su memoria por el trabajo persistente de Ernesto Cabrera, Contreras, la Viuda de Castro, el "Gordo", Kiko y Enrique Rentería, Paco Martínez y Doña Guille Soltero.


La enfermedad social de agrava y nuestro valle ha ido en detrimento, con desaparición de instituciones bancarias, crediticias, de servicios e incluso de estructuras sociales, deportivas y culturales, mostrando la gravedad de una sociedad que cada vez se preocupa menos por sí misma y se encierra en lo individual, para encontrar la nada, para vivir la nada.

También se recuerdan figuras campesinas regionales como las de Jacinto López y Bernabé Arana que levantaron las banderas del campesino, contribuyendo en la configuración del valle del yaqui y del crecimiento de su emblemática ciudad de Obregón, donde se asentaron familias como los Bours, Almada, Parada, Esquer, Obregón Tapia, Félix Serna, Urrea y tantas otras que orgullosamente aportaron para el desarrollo de una ciudad apacible, con los mejores trazos de urbanización en el noroeste del país, acorde con el sistema de irrigación que proyectó CARLOS CONANT.


Las figuras campesinas detentaron el poder en sus comunidades por décadas, con respaldo del boom del “oro blanco” que durante los sesentas, setentas y parte de los ochentas, provocaban la llegada de miles de trabajadores golondrinos, que activaban la economía en el valle en tiempos de pizca del algodón, donde tenían empleo los pequeños como vendedores de agua:”al llene por un peso”, sea rentando revistas, vendiendo huevos cocidos, burritos de machaca y paletas de hielo, que complementaban el trabajo de las abuelas y las mamás, quienes a las tres de la madrugada ofrecían la avena con pan casero y al mediodía tenían listo el sabroso cocido, pollo en mole, carne con nopales, albóndigas y otras tantas ricas comidas que disfrutaban gentes de los estados de Sinaloa, Guerrero, Nayarit y los famosos Oaxaquitas que se hacían acompañar por toda la familia, en un recorrido que continuaba hacia la costa de Hermosillo y el valle de Mexicali, donde se asentaban, aventurando muchos de ellos hacia los Estados Unidos y otros regresando al lugar de origen para esperar de nueva cuenta el reiniciar el vuelo en el Estado de Sinaloa e incluso en el Estado de Nayarit, con el trabajo en la caña y el tabaco.

Entrada la década de los noventa, la tecnificación de los procesos de siembra y cosecha de cultivos, incluyendo el algodón, junto a la multiplicada presencia de fibras derivadas del petróleo, modifica las condiciones económicas y con ello los agentes que condujeron los destinos de los sectores públicos y privados del agro, de manera tal que las posiciones políticas, incluyendo estructuras de producción y comercialización, van a ser demandados por los sectores económicos de la región.

El sistema económico que pasó del estatismo al liberalismo ha construido bases sociales suficientemente pobres, que se han obligado a reconstituirse, dejando para la historia la presencia de la madre en el hogar, que regulaba, moderaba, ejercía autoridad, respeto, amor y transmitía valores personales, familiares, comunitarios y sociales, preparando a los futuros ciudadanos para ser hombres y mujeres de bien. Hoy no las tenemos ya, ni en el valle, ni en la ciudad, gracias a sus conquistas sociales y políticas que han integrado a la mujer al sistema productivo y político, con nuevas experiencias y satisfacciones, por una parte, pero con desintegración de los núcleos familiares, por la otra, en un camino y consecuencias irremediables, a decir de Octavio Paz, en su "Tiempo Nublado".En tanto, el hombre moderno busca la tercera vía que conducirá al nuevo ser social hacia destinos mejores para alguien e impensables para muchos.





El verano agudiza males que normalmente se viv

en el resto del año, porque el sol es caliente, quemante

, agotador y no permite actividad normal, por lo que todas las familias buscamos la sombra del árbol y el refugio en nuestras casas auxiliados con abanicos, coolers, aires y todo lo que nos evite caer en nuestro deterioro físico, por lo que hasta después de las seis y media de la tarde asomamos hacia la calle y vamos a caminar un poco a los campos deportivos, en espera de reiniciar labores educativas otro día temprano, con las pertinencias del caso, en tanto jugamos lotería, platicamos o simp

lemente vemos como transcurren los días…días aciagos de 45 grados ó más, pero así es nuestro valle, nuestra tierra, nuestra patria chica y así la queremos.

10 may 2010

Desembarco de marines en el Valle del Yaqui

Jesús Noriega
Domingo 21 de Marzo de 2010

Entre 1913 y 1914 los acontecimientos hostiles con Estados Unidos se encadenaron de tal manera que pondrían en riesgo la soberanía de México. En agosto de 1913, nuevamente fracasaron las negociaciones de paz y los acontecimientos revolucionarios se precipitaron. Al mismo tiempo creció la animadversión de los mexicanos contra Estados Unidos y sus ciudadanos que vivían en México.
Los Estados Unidos advirtieron a sus ciudadanos que abandonaran México, pero no todos siguieron el consejo. En septiembre de 1913 la situación se volvió tan grave que Woodrow Wilson, recién nombrado presidente, supuso en riesgo vidas y propiedades de sus connacionales y ordenó rescatar a algunos de ellos del Valle del Yaqui.
En los registros de la Marina de los Estados Unidos aparece una referencia desbalagada que aparentemente no incumbe a los sonorenses. La cita del libro American Naval History: A Illustrated Chronology of the US Navy and Marine Corps, 1775-Present, es breve y dice: “A detachment a marines from the transport buffalo conducts of evacuation for americans citizens from Ciaris, Mexico, during a period of revolutionary disturbances”.
Por informes escuetos se sabe que por esas fechas cinco navíos americanos fondearon durante días frente al Puerto de Guaymas. Los marines evitaron pasar los territorios dominados por los yaquis, en lugar de recorrer el trecho de Guaymas a Cajeme, planearon una operación marítima excepcional.
La misión que se describe en el libro de historia naval americana se refiera a la navegación de marines norteamericanos en el Estero del Ciari, muy cerca de la desembocadura del Arroyo Cocoraque, donde desembarcaron con gran reserva, sin desplantes castrenses, sin que haya registros de combates ni de disparos, tampoco desfiles o fotos.
Despuntando el alba del 5 de septiembre de 1913 y con las armas en ristre, frente a los médanos de la Isla Huivuilai, una partida de cuatro infantes de la Marina de Estados Unidos descendió del crucero Buffalo; acompañados del agente consular de Guaymas, caminaron a través de los terrenos enmontados del Valle Yaqui, hasta recalar en algún sitio que hoy queda en el corazón de Esperanza.
En la Casa Verde, enclave de Davis Richardson, socio mayoritario de la Compañía Constructora Richardson, un centenar de empresarios, mineros, agricultores, ganaderos y aventureros, llegados solos o con familia de Estados Unidos y países europeos, secretamente terminaban los preparativos para irse de México.
Dos días después, el 7 de septiembre, los soldados americanos de nuevo le sacaron la vuelta al territorio yaqui, al rojo lumbre por el conflicto revolucionario, caminaron en línea recta hacia el sur, hasta que abordaron la nave acompañados de 12 ciudadanos estadounidenses y 83 de otras nacionalidades.
Tras una semana de navegación, los miembros de la Cruz Roja de San Diego recibieron a los refugiados que huían de México y a los que amparaba el gobierno americano, quien se encargó de trasladarlos varios puntos de Estados Unidos, a otros países, o les dio asilo.
Aún con acendrada animosidad nacionalista, la operación de El Ciari difícilmente podría considerarse intervención militar, aunque no por ello dejará de tener la etiqueta de incursión de soldados extranjeros en territorio mexicano, no por otra cosa aparece en esos términos en el historial de la Marina de los Estados Unidos.

29 dic 2009

"La Información sera usada en Wikipedia"

30 dic 2008

Pueblo Yaqui


APUNTES SOBRE PUEBLO YAQUI


Mtro. Jorge Alberto Ponce Salazar



Enclavado en el corazón del Valle del Yaqui, se encuentra Pueblo Yaqui, perteneciente al municipio de Cajeme, Sonora, Ubicado a 27° 21' 30'' Latitud Norte, 110° 11' 0'' Longitud Oeste y a una altitud de 18 metros sobre el nivel del mar.

Es común que cuando se nos pregunta a quienes nacimos o crecimos en esta comunidad, ¿De dónde somos?... en la respuesta, sentimos que se imaginan una choza y un grupo social con plumas en la cabeza. Algunos no sólo lo imaginan, sino que lo preguntan, de ahí que muchos de los que hemos pasado por esta situación, preferimos decir que somos de Obregón… el cual si figura en el mapa.
Pueblo Yaqui es un espacio sano, tranquilo, apacible, amigable, lleno de calor humano y ajeno totalmente a la dificultad de las ciudades, que cada vez más le quitan ese algo al espíritu humano.
No pertenece a la historia directa de la indomable tribu Yaqui, pero crecieron en su interior familias descendientes de estos y de los mayos, como los Escalante, los Maldonado, los Matus, los Cota, Ayala, Leyva… Entre otros, llegados de Potam por “la Brecha” que conducía al campo 9, como se llamó primero a este lugar, donde se asentaron un grupo de colonos, trabajadores de la compañía Richardson, deslindadora de terrenos en el Valle del Yaqui.

Historias que recordar

RECORDANDO PALABRAS APASIONADAS DE DON “EDRULFO (FITO) RIVERA:


Mtro. Jorge Alberto `Ponce Salazar

“Mucho antes que Ciudad Obregón, nace Pueblo Yaqui en 1895, con
la llegada de gente de Sinaloa y Durango que buscaban empleo y
un lugar para asentarse y construir su patrimonio familiar. Recuer-
do que por allá en 1915-1916 llegaron a estas tierras los hermanos
Antonino y Fortunato Esquer, Luis Torres, Luis Oroz, Florencio Mon-
Teverde, familia Pablos, Inés Verdugo, Francisco León, José Fuentes
y EL POETA SOLANO VIDAL ESQUER”.


En los primeros años se reconoció como CONGREGACION YAQUI a esta comunidad por estar asentada en territorio de la tribu, se consideró un centro de población con desarrollo, ya que sobre la calle 9, hoy Emiliano Zapata -centro de Pueblo Yaqui- pasaría la vía del tren, que permitiría comercializar con Estados Unidos y trasladar colonos hacia las áridas y peligrosas tierras del norte del país, conectando a la vez a esta región con el interior del país. Cuentan los pioneros de este lugar, que fueron intereses económicos los que llevaron(decidió cambiarse) la ruta del tren hacia arriba del valle (en Cd. Obregón, donde hoy se encuentra el ferrocarril) y algunos más opinan que fue por protección de los ataques de los yaquis, que atacaban a los trabajadores y quemaban todo lo que podían porque profanaban un territorio heredado por sus antepasados.

Por la Brecha de Potam a Pueblo Yaqui


APUNTES SOBRE PUEBLO YAQUI


Mtro. Jorge Alberto Ponce Salazar


Muchos de los que habitaron este lugar llegaron desde Pótam por una de las muchas brechas que se hicieron para interconectar y buscar contacto con los venidos de otros Estados; tal fue el caso de mi propia abuela materna: Doña ROSA COTA AYALA, con ascendencia Yaqui y otros como DON DIMAS MALDONADO CIENFUEGOS, que aún en vida, habla de su llegada a Pueblo Yaqui en 1917, cuando ya había “un poco de gente desparramadita”, que veía como los trabajos para construir el sistema de irrigación en el valle llegaban hasta la calle 10, en la visión grande de CARLOS CONANT.
En 1908 se iniciaron trabajos de desmonte con herramientas simples como el hacha y otros instrumentos manuales, sin la mecánica que al menos hubiera permitido avanzar más rápido y con menos zozobra, ante el constante hostigamiento y pérdida de incipientes siembras que eran quemadas por los yaquis.
El desarrollo del sistema de irrigación y la riqueza prodigiosa de la tierra en este valle, considerado hasta hoy como el granero por excelencia, atrajeron más gente que hizo crecer este conglomerado. Así, en 1917 al ingresar Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, esta región que era ya muy conocida, recibió una corriente de inmigración del vecino país, compuesta por familias de origen Alemán, Canadienses y yugoslavos que daban la espalda a las armas y al frente atrincherado en Europa, ante la lucha que libraban los países imperialistas emergentes, para construir una nueva división geopolítica en el mundo.
Todos ellos fueron recibidos por la idea colonizadora de HERMAN F. BRUSS quien los impulsó para dedicarse a la agricultura en el Valle del Yaqui y con ello en las inmediaciones de lo que hoy está demarcado como la COMISARÍA DE PUEBLO YAQUI, que limita al Norte con la calle 400-canal 4-, al Este con la calle 7-límite del Campo 47-, al Oeste con la calle 5-Norman Borlawg o calle 5 de Febrero- y al Sur con el Litoral del mar de Cortés, con un suelo que presenta grietas anchas y profundas en época de sequía, duros, arcillosos y masivos, frecuentemente negros y grises. Su susceptibilidad a la erosión es baja y mantiene agricultura de riego y agostadero.

Desde el corazón del Valle del Yaqui

RECUERDOS DE NUESTRA GENTE


Mtro. Jorge Alberto Ponce Salazar



En recuerdos del SR. Rafael Lerma Limón que por años fue un orgulloso y entusiasta vocero radiofónico del acontecer de la comisaría de Pueblo Yaqui, reconocido por su peculiar identificación DESDE EL CORAZON DEL VALLE DEL YAQUI , “ las inversiones del Sr. Bruss , aunque no se ubicaron estrictamente en la mediación de la comisaría, impactaron la creación de empleos, sobre todo en el famoso MOLINO DEL 65, que se construyó en 1921, precisamente en el Campo 65 para procesar arroz, primero, y trigo después”.

El valle en estos años inició la integración de tecnología a las labores del campo, apareciendo desde 1918 el primer tractor de combustión interna, marca CASE, vendido al Sr. Bruss por la casa de Manuel Loaiza de Hermosillo, por conducto del Sr. Lamberto Díaz y en Mayo del mismo año llegó una máquina trilladora combinada, marca INTERNATIONAL, que provocó un revuelo entre los agricultores, por que tan sólo con tres hombres podían cosechar y empacar, en tanto que con el sistema anterior lo podían hacer hasta 60 gentes y con un periodo de tiempo cuatro veces mayor. Este año también adquirió el Sr Bruss un molino de harina, el cual fue instalado por un suizo- Alemán llamado OTTO VALDAGUER.
En ese tiempo compró el Sr. Bruss un automóvil que resultó ser una maravilla para los colonos y un factor de gran sorpresa en los miembros de la tribu yaqui, que mantuvieron constante amenaza y quemaron el “CAMPO ONTAGOTA”, fundado por la Compañía Richardson como un centro de experimentación agrícola, quedando sólo la casa del Sr. Muffet y con él se reunían la mayoría de los colonos americanos, para saber las noticias de la guerra y de la misma República que no se encontraba en paz en ese tiempo”.

En los alrededores y dentro del perímetro de la comisaría de Pueblo Yaqui se sembraba Arroz en el verano y Trigo en el Invierno, iniciando su configuración en 1932, cuando se recibió la primera dotación de tierras, bajo el sistema de “PEQUEÑA PROPIEDAD”, con una superficie promedio de 20 hectáreas que beneficiaron a 37 familias e iniciaron el asentamiento que fue identificado como “EL YAQUI” desde sus inicios mismos.